Mi primera película es Gladiator del director inglés Ridley Scott, fue realizada en el año 2000.
Sinopsis: El gran general romano Máximo ha vuelto a regresar victorioso con sus legiones del campo de batalla. Ahora sólo sueña con el regreso al hogar junto a su esposa e hijo. Pero el agonizante emperador Marco Aurelio tiene una nueva misión para él: heredar su corona. Celoso del favor de que goza Máximo con el emperador, el heredero del trono Comodo ordena su ejecución y la de su familia. Máximo escapa a su destino pero se convierte en esclavo. Entrenado como gladiador, su fama crece en la arena. Vuelve a Roma decidido a vengar la muerte de su familia matando al nuevo emperador Comodo. Máximo ha descubierto que la voluntad del pueblo supera al poder del emperador y sabe que sólo podrá ejecutar su venganza si se convierte en el mayor héroe del imperio.
Mi segunda película es Cinderella Man dirigida por Ron Howard en el año 2005.
Sinopsis: Russell Crowe da vida a Jim Braddock, un hombre amante de su familia, cuyo valor y constancia se hicieron casi tan famosos como sus amagos y su mortífero gancho izquierdo. La historia da comienzo cuando Braddock –antaño un hombre lleno de ilusiones– se ve obligado a abandonar el boxeo tras una mala racha, coincidiendo con la mayor crisis econó-mica jamás vivida en los Estados Unidos. Jim quiere salir de la mi-seria que amenaza su vida por su mujer, Mae (Renée Zellweger), que siempre le ha apoyado. Comienza a realizar todo tipo de traba-jos en el muelle, trabajos que no consiguen sacarle de la pobreza. A pesar de sus esfuerzos, el matrimonio es incapaz de hacer frente a sus deudas. Hasta que de repente, y gracias a los esfuerzos del infatigable manager de Jim, Joe Gould (Paul Giamatti), consigue la que probablemente será su última oportunidad, un combate en el Madison Square Garden. A pesar de ser demasiado mayor, de es-tar hambriento y de arrastrar numerosas lesiones para ser conside-rado un contrincante serio, Braddock no se echa atrás y decide su-birse al ring sin ningún tipo de preparación. Jim dejará atónitos al público y a los medios de comunicación tras noquear a su fulguran-te contrincante. Su carrera vuelve a despegar, y victoria tras victo-ria, comienza a sacar a su familia del agujero. A medida que Jim Braddock se anota nuevas victorias, crece su popularidad, convir-tiéndose en un héroe popular. Hasta que un buen día, le surge la oportunidad de disputar el combate de su vida y acepta enfrentarse al campeón de los pesos pesados Max Baer (Craig Bierko). Algu-nos afirman que es imposible que Braddock sobreviva a ese com-bate. De hecho, las apuestas son de diez contra uno a favor de Baer, pero Braddock no es el tipo de hombre que se queda en su rincón. Pero Jim Braddock piensa exactamente lo contrario: en es-ta ocasión, es plenamente consciente de todo lo que se está ju-gando.
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